Año en Marcha
Año en Marcha

Año en marcha

Año en marcha

Sonó el despertador y una voz insufrible, mecánica, no dejó lugar a ninguna ilusión.

“Buenos días, hoy uno de marzo del año 2015, les da los buenos días… Buenos días, hoy uno de marzo del año 2015, les da los buenos días. Buenos días…”

Quise aplastarlo de un manotazo, como si fuese un reloj despertador de manecillas y con campanilla, pero evidentemente no era así, pues aún en el suelo la voz seguía insistiendo. No tuve opción, abrí los ojos y me levanté. Me dio pena ver la cama tan vacía y desolada sin mí, pero era uno de marzo y el mundo comenzaba a girar otra vez.

Era una sensación ridícula, pues el día se presentaba igual que el anterior, el clima igual, las cosas en el mismo sitio que el día anterior, sin embargo, yo no me sentía igual.

Eso sucede siempre cuando el mundo retorna a su órbita y comienza a girar, es que marzo tiene la capacidad de poner cordura y madurez en el aire y te hace sentir que perdiste dos preciados meses del año donde muchas cosas hubieras podido hacer y ahora que ya comenzó a girar tienes que apresurarte, hacer todo lo que el inmaduro enero te hizo olvidar y el tierno febrero dejó pasar.

Ahora comienza la carrera desenfrenada, batallar contra el tiempo, la economía, los impuestos, el trabajo a conciencia, los compromisos sociales, la educación de los hijos, en fin… “el sistema”, carrera perdida de antemano, he de decir, el sistema no tiene un contrincante que pueda nivelarlo, es más, ni siquiera somos rivales, solo somos simples números de estadística que inician esa carrera desenfrenada para no quedarse fuera de él.

Uno de marzo del año 2015 -me dije- mientras arrastraba (literalmente) los pies hacia la cocina, y dormía mis quince minutos de pié esperando que el agua de la pava se caliente para preparar café.

La pava comenzó a silbar y reaccioné, preparé el café y mientras lo tomaba fijé mi vista en la heladera, tan blanca, tan desnuda, pronto se llenaría de imanes con recordatorio de todo tipo, horarios escolares, fechas de pagos, día y hora de reuniones previstas, compromisos adquiridos por el solo hecho de ser marzo y el bendito mundo que comienza a girar otra vez…

El primer café solo me dio estímulo para enfrentarme con la heladera, ahora el segundo, debería ponerme en marcha a mí también, pues debo vivir en el sistema pero no voy a dejarme vencer. La lucha será contra el tiempo, la rueda que gira y gira despiadadamente, sin embargo me he propuesto que marzo no me atrape otra vez y haga que pierda mis ilusiones, mis sueños, no voy a sucumbir a sus instigaciones para hacerme correr sin ton ni son.

Este marzo, aunque pierda antes de comenzar, voy a vencer, porque ya no importa si dentro o fuera del sistema; ya no importa si marzo, enero o febrero, lo único que necesito para que mi mundo interior comience a girar es dejar huella tras huella, mis palabras en un papel…

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