La inundación

En los tiempos de lluvia se espacian las visitas, la casa se hace silencio, enmudece la playa, los senderos se desnudan, la arena se prosterna ante el río y se deja arrastrar fascinada por el encanto del misterio.

El abuelo se extasía en la soledad de los días mojados contemplado las aguas, susurros clandestinos del atardecer, mudos impulsos de la noche buscando la supremacía de los recuerdos.

Cierra sus ojos y aspira con premura, oteando en el aire el aroma de la peperina que quedó prendida en el terruño, que no volverá a ver florecer y chasquea la lengua para reencontrar el amargo sabor de la carqueja que de tanto en tanto y a la fuerza, la abuela le hacía tomar.

Y así, con los ojos cerrados, alza sus manos cayosas palpando el viento con la esperanza de hallar el calor de su amor inmolado, acariciando cada partícula de aire, tal vez magreando en memoria de una juventud lejana, el rostro imaginario de su compañera que quedó atrapada, allá, en la inundación del ochenta. Allá en las sierras, esperándolo, aguantando la inundación hasta el último instante.

Alguna lágrima aún se le escapa y eso le recuerda que está vivo, que después de todo aún verá otras lluvias, que tal vez alcance otra inundación; pero falta todavía, si aún quedan lágrimas la espera será larga.

Para todos, esos tiempos están ya lejos, perdidos por el olvido, derrotados por la distancia.

Aquí no hay sierras y en la llanura todo corre, el horizonte se hace espejo y tirita la tierra al intentar ir a su encuentro. Todo se desvanece en el horizonte llano, hasta los recuerdos se escapan; pero el abuelo es muy hábil en eso, la experiencia de los años le enseñaron que mientras exista un recuerdo hay posibilidad de un reencuentro y no le permite que se dispersen, los atrapa, los reúne y los amarra día tras día en sus ojos, en sus sueños. No quiere perder nada más.

Por eso en tiempos de lluvia, busca obcecado la inundación, para descubrir en el susurro clandestino de las aguas, el espíritu, el alma, la sonrisa de la abuela; entonces le soltará amarras a la vida y se perderá en el destiempo.

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